Miguel Sánchez.- A sus casi 40 años, la imagen de Cancún como el apacible pueblo de pescadores ha dado un giro drástico, de casi 180 grados. La ciudad en la que se dejaban las puertas de las casas y ventanas de automóviles, abiertas, enfrenta hoy problemas de inseguridad que rebasan el aumento de la delincuencia común.
Incremento de pandillas, de adicciones, de suicidios, de homicidios, hablan de la descomposición social que padece la ciudad, mientras la zona turística sigue siendo un éxito.
La avanzada del crimen organizado, los levantones, las ejecuciones de narcomenudistas y hasta de altos mandos de la milicia, son hechos que dan cuenta que la evolución del paraíso que disfrutan los turistas, no es la realidad que enfrentan los habitantes.
Si se platica con personas con más de una década en este paraíso turístico, todas concuerdan en comentar “Cancún ya no es el mismo, antes podías caminar con toda tranquilidad por las calles, ahora, hasta los mismos policías te quitan tu dinero”.
Pero de aquellos titulares que aparecían en los periódicos hace más de diez años, donde era el común denominador alguna riña, algún robo, o un asalto, de pronto comenzó a cambiar, y de pronto ya no se trataban de delitos menores, sino que comenzaron aparecer levantones, asaltos a empresas, asesinatos con gran saña, y ejecutados… el crimen organizado había llegado a Cancún.
Esto sin contar los maltratos, el acoso, los abusos, las extorsiones y asaltos, que han vivido en carne propia los que de algún modo, le dan de comer a las miles de personas que viven aquí… los turistas.
Aunque todas las ciudades turísticas del mundo tienen un grado de inseguridad, de acuerdo con la oficina de Visitantes y Convenciones de Cancún, solo se debe recordar que a fines de 1996 ya había salido el primer boletín de alerta contra la Península de Yucatán, y de ahí a la fecha, eso es historia.
Hernán Cordero Galindo, Vicepresidente nacional de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), expresó que Cancún llega a sus 39 años con números muy negativos, basándose en una evaluación realizada por la Universidad La Salle, que refleja que el 70 por ciento de la población considera que ésta ciudad es mucho más peligrosa que antes, además de que este polo turístico se colocó como la primera ciudad de país con mayor impunidad, ya que el 99.8 por ciento de los delitos que se denuncian no tienen resultados.
“Gran parte de la población advierte la alta inseguridad que sufre la ciudad, y por ello han tenido que redoblar las medidas de seguridad en sus domicilios, empresas y negocios, porque también han sido victimas.
“La situación actual es desesperante para muchos cancunenses debido al clima de inseguridad que se vive, y ante la baja calidad de los servicios de seguridad que alcanzan a través de las autoridades municipales, todo ello provocando que muchas personas se encierren en sus casas y no salgan en horas de la noche, cuando se considera que la inseguridad aumenta de manera considerable”.
Los delitos del fuero común, que a sus 39 años sufre Cancún y sus habitantes son: robo a casa habitación y negocios, violaciones sexuales, y robo a transeúnte.
De acuerdo al mismo director de la Policía Judicial en el Estado, Luis Felipe Ortiz Seca, se han incrementado las denuncias al respecto en un 20 por ciento durante los últimos seis meses, siendo las regiones más afectadas aquellas que figuran desde hace años dentro del mapa geodelictivo, las regiones noventas, 100 y 200, así como la franja ejidal y las colonias de nueva creación, Valle Verde, el Milagro y la delegación Bonfil.
La mayoría de estos delitos son cometidos por menores de edad, pertenecientes a bandas y pandillas, de las cuales se tiene un registro oficial de 80 en la ciudad de Cancún, pero de forma extraoficial se sabe que son más de 300 y van aumentando, proporcionalmente mientras los niños se convierten en adolescentes.
Los peor de todo es que a pesar de que el Procurador Bello Melchor Rodríguez asegura que durante el presente año se ha resuelto un 80 por ciento de los casos que son denunciados ante las procuradurías, las cifras de estudios realizados afirman que Cancún es la ciudad número uno del país en impunidad, debido a que el 99.8 por ciento de los crímenes que se cometen quedan impunes, cuando la media nacional es del 98 por ciento, lo que establece la nula responsabilidad que tienen autoridades estatales y municipales para cubrir las necesidades de seguridad de los ciudadanos.
Por su parte, María Esther Estiubarte, titular interina de la Secretaría de Seguridad Pública, afirmó que se ha dado seguimiento a las indicaciones del presidente municipal, quien con su programa “Tolerancia Cero” ha dado la orden de dejar fuera de la corporación a elementos corruptos, dando como resultado una “sangría”, de más de 200 elementos suspendidos y bajo investigación. Pero la policía municipal, a pesar de haber obtenido un lugar oneroso en una encuesta nacional como una de las mejores policías de México, continúa siendo signo de duda para la mayoría de los ciudadanos, quienes ven en ella una amenaza y no un símbolo de protección.
En dicho rubro, enfatizó la funcionaria, Cancún llega a sus 39 años, con una policía mejor preparada, con mayor infraestructura, y con la esperanza de que a mediano plazo, surjan mejores elementos, gracias a los estudios y capacitación que ofrece la Academia Municipal de Policía.
Crimen organizado
El asesinato del general Mauro Enrique Tello Quiñones, fue para muchos, la “gota que derramó el vaso”, pues vino a dejar en claro el avance que han tenido los grupos delictivos organizados, los cuales han hecho del destino, un sitio que nada le pide a ciudades del norte como Ciudad Juárez o Sinaloa, donde los crímenes por ajuste de cuentas, levantones, y extorsiones se han vuelto un común denominador.
De igual manera, dicho asesinato vino a poner en la mira la relación que existe entre autoridades de Seguridad Pública y la delincuencia organizada.
Las aprehensiones de Francisco Velasco Delgado, ex titular de la policía municipal y Marco Antonio Mejia, director de la cárcel municipal de Cancún, como presuntos cómplices del asesinato del general, y sobre todo como protectores de la delincuencia organizada, quedaron de manifiesto, haciendo que la ciudadanía confiara aún menos en las autoridades, que supuestamente tienen la obligación de cuidar la seguridad y bienestar social.
Marchas ciudadanas, protestas de empresarios, nada ha servido para detener el avance de la inseguridad en Cancún.
Si la ciudadanía sufre en carne propia por la delincuencia común, los empresarios temen por su seguridad ante la delincuencia organizada, ya que a últimas fechas han sido víctimas de extorsiones y robos a sus comercios y casas.
Martha Rodríguez, presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, comentó que Cancún, a sus 39 años y por el crecimiento poblacional y la importancia que reviste como sitio turístico, se ha vuelto un sitio inseguro, prueba de ello es que cerca de 20 socias de la agrupación han sido afectadas por robos en sus casa
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